Hembra debutante me entrega su anillo en un viejo motel

Le pedí que me permita sodomizarla desde la semana siguiente de conocernos. Ella aceptó ir a la cama conmigo sin que se entere mi polola pero no aceptaba entregarme su anito al que me gustaba llamarle anillo sin compromiso. Pero tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe, que una tarde de agosto, sin que viniera a cuento, me dijo que ya estaba lista. Sin mayor dilación nos metimos en un viejo motel donde le di curso sin pensar en las consecuencias. Y estas fueron graves pues me dio una infección prostática de los mil demonios que me dejó fuera de circulación por casi dos semanas.

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