Ella fue la que pagó el motel para recibir verga

Salir con una mujer casada tiene sus ventajas y desventajas. Lo malo es que si su marido se entera, eso puede acabar en tragedia. Lo bueno es que no hay que cortejarla mucho y vamos de frente al motel para estar a salvo de miradas inquisitivas. Y a menudo es ella la que paga el hotel con la tarjeta de crédito de su marido. Digamos que no es muy brillante para esconder las pruebas de su adulterio pero a mí eso me tiene sin cuidado pues mi único interés es disfrutar de su cuerpo y meterle mi verga por esa conchita tan jugosa y desatendida.

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