En Valdivia me tiré gratis a una tía buenísima

Modestia aparte, siempre tuve jale con las viejas. No es que me aviente flores pero las veteranas saben detectar a un buen semental cuando lo tienen delante suyo. En esa ocasión, la mujer me ofreció pagar la habitación del hotel y no pude negarme. En la cama ella se comportó a la altura de las circunstancias y follamos como conejos por varias horas. Parecía que la tía no probaba verga hace buen tiempo pues le dedicó toda su atención a mi instrumento. O quizás era al contrario y necesitaba todos los días su ración de leche. Lo concreto es que me dejó exhausto.

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