Le di hasta por gusto contra la pared

La coloqué contra la pared y me froté contra su cuerpo. Al parecer a la perra le gustaba porque en ningún momento se quejó. Me froté contra ella por un buen rato. Al final tiré mi semen sobre sus hermosas nalgas sin quitarle el calzón. Ese día la dejé húmeda pero al día siguiente ella vino a buscarme al trabajo y de ahí nos fuimos a un motel que quedaba a la vuelta. Siempre había tenido curiosidad de entrar ahí. Algo me dijo que esa no era la primera vez que esa putita entraba en ese lugar así que ni bien entramos al cuarto la agarré a bofetadas y la sodomicé sin piedad.

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