Me colé en un internado femenino en Tarapacá

Fue muy osado de mi parte colarme en ese internado femenino, pero ver desde lejos esos soberbios ejemplares femeninos no era suficiente, tenía que ingresar y exponerme a ser descubierto. No pude pasar de la primera habitación pues encontré lo que buscaba con mucha rapidez. Debido al calor todas dormían desnudas. Una hermosa morena estaba tan profundamente dormida que no se despertó aunque yo empecé a lamerle la vagina y el ano. Supongo que pensó que estaba en medio de un sueño erótico de lo más real. Obviamente que no me limité a usar la boca y apenas pude me acomodé en la cama y la penetré en mi pose favorita de cucharita.

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