Mi secretaria favorita me regaló su redondo culito

Asumí el cargo de director ejecutivo y ella se me ofreció desde el primer día. Contaba con su figura espectacular y el sucinto uniforme oficial de secretarias para conquistarme. Yo resistí todo lo que pude pero esa ropa que lucía tan descaradamente a todas horas en la oficina fue demasiado. Sucumbí finalmente a sus encantos y no tuve más alternativa que partirle el culo a vergazos sobre el escritorio de mi despacho. Supongo que en la oficina de al lado se escucharon sus gemidos mientras desfogaba toda la pasión contenida en esos largos meses. Ella se lo buscó, yo solo cumplí con darle gusto.

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