Primera vez con un japonés en Puchuncaví

En mi profesión de prostituta jamás había atendido a un japonés; y tengo que decir que son los más raros del mundo. A la hora de follarme su pequeño pene entraba con tanta rapidez que apenas podía verlo, también al momento de lamerme las tetas pude notar que lo hacía como un bebé que amamanta. Pero mientras yo disfrutaba mientras me daba por detrás, porque si lo hacía rico, el japonés prendió su cigarro y comenzó a fumar. Lo hacía rico y era muy lindo ver su cuerpo blanco y sudoroso encima mío, pero lo más rico fue cuando me abrió de piernas me introdujo toda su mano en mi vagina: eso hizo que volteara los ojos por un segundo y que me viniera dos orgasmos seguidos esa noche.

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